Definición y origen del ensayo [editar]

Consiste en la defensa de un punto de vista personal y subjetivo sobre un tema (humanístico, filosófico, político, social, cultural, etcétera) sin aparato documental, al menos extenso, de forma libre y asistemática (no posee apartados o secciones específicas) y con voluntad de estilo; por tal motivo José Ortega y Gasset lo definió como "La ciencia sin la prueba explícita". Alfonso Reyes, por otra parte, afirmó que "el ensayo es la literatura en su función ancilar", es decir, como esclava o subalterna de algo superior. El crítico Eduardo Gómez de Baquero, más conocido como "Andrenio", afirmó en 1917 que "el ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía y hace excursiones del uno al otro". Su origen se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria grecorromana, y ya Menandro el Rétor, aludiendo al mismo bajo el nombre de "charla", expuso algunas de sus características en sus Discursos sobre el género epidíctico:

-Tema libre (elogio, vituperio, exhortación). -Estilo sencillo, natural, amistoso. -Subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo). -Se mezclan elementos (citas, proverbios, anécdotas, recuerdos personales). -No hay orden preestablecido (se divaga), asistematismo. -Brevedad. -Va dirigido a un público amplio.

El ensayo, a diferencia del texto informativo, no posee una estructura definida ni sistematizada o compartimentada en apartados o lecciones (por lo que ya desde el Renacimiento se consideró un género más abierto que el medieval tractatus o suma) y se considera distinto a él también por su voluntad artística de estilo y su subjetividad, ya que no pretende informar, sino persuadir o convencer; utiliza la modalidad discursiva expositivo-argumentativa y un tipo de razonamientos "blandos" que han sido estudiados por Chaïm Perelman y Lucie Ollbrechts-Tyteca en su Tratado de la argumentación.

A esto convendría añadir que en el ensayo existe además, como bien ha apreciado el crítico Juan Marichal, una "voluntad de estilo", una impresión subjetiva que es también de orden formal. Son géneros didácticos emparentados con el ensayo el discurso (en el sentido de "discurrir" sobre un tema concreto), la disertación, el artículo de prensa, el diálogo renacentista, la epístola y la miscelánea. En suma, se trata de un "mega acto de habla perlocutivo".

vienen a ser ya prácticamente una colección de ensayos, pero el desarrollo moderno y más importante del género ensayístico vino sobre todo a partir de los Essais (1580) (de la palabra francesa correspondiente a "intento", "conato", "tentativa")