Consejos para evitar contagios

La protección con preservativos es vital para prevenir contagios. Usa siempre preservativo si tus relaciones son esporádicas o si tu pareja es portadora del VIH, y desde el primer momento, no sólo antes de la penetración, ya que para entonces ya se ha podido producir el contagio.


No mantengas relaciones sexuales si tú o tu pareja tenéis heridas genitales o síntomas de infección.
Sigue las reglas básicas de higiene: lavarse con un jabón neutro las mañanas, noches y sobretodo después de haber mantenido una relación sexual. Aunque la higiene es necesaria, no es suficiente para evitar contagios.
Orina después de haber tenido contacto sexual, con el fin de limpiar el sistema urinario, ya que es muy permeable y presa de gérmenes.
No compartas toallas, prendas intimas, ni los útiles de aseo personal.
Examina regularmente tus genitales (ano, vulva, pene o vagina) para descubrir cualquier herida o berruga.
Si descubres que tienes una ETS debes comunicarlo a tus parejas recientes y hacerte un chequeo medico.

 

Síntomas de tener una ETS

En muchos casos, las ETS apenas presentan síntomas. No obstante existen una serie de indicaciones que son las más frecuentes y ante las cuales debes acudir lo antes posible a un especialista:

Variación de cantidad, color u olor del fulo vaginal sin relación aparente con el ciclo menstrual.
Sentir picores, ardores, o enrojecimiento de la zona genital, que duran más tiempo del normal o aparecen y reaparecen con cierta frecuencia.
Inflamaciones de los ganglios de las axilas.
Quemazón al orinar.
Dolores y molestias repetidamente en el momento de mantener relaciones sexuales.
Aparición de granos rojos o blancos, ulceras, llagas, pústulas en los órganos genitales.
Dolores pélvicos (bajo vientre) fuera de la menstruación.
Inflamación de uno a varios ganglios de la ingle.

                                                                                              Auto exámen


Una buena forma que tiene la mujer de revisar sus genitales es a través de un espejo. Además de ir al ginecólogo al menos una vez al año, toda mujer debe periódicamente (1 vez por semana) observar y tocar sus genitales en busca de algún síntoma de tener una ETS o alguna otra enfermedad del sistema reproductivo.

Las principales ETS

A continuación te describimos las ETS más frecuentes, sus formas de contagio, síntomas, efectos y posibles tratamientos:

Clamidia
Es la más común de las ETS. Se trata de una infección de origen bacteriano.
Forma de contagio: sólo se propaga por contacto sexual, no por un beso o por compartir toallas.
Síntomas: aparecen en dos semanas después del contagio. El pene supura, se tiene sensación de ardor al orinar y ocasionalmente se inflaman los testículos.
Efectos: Inflamación del escroto y esterilidad.
Tratamiento: antibióticos específicos.


Gonorrea
Causada por una bacteria, se trata de la enfermedad de transmisión sexual más común entre los hombres.
Forma de contagio: por contacto sexual.
Síntomas: aparecen entre los tres y cinco días después del contagio y son una supuración verde o amarilla del penes o la vagina y dolor al orinar.
Efectos: si se trata rápidamente no provoca consecuencias graves, pero si no se trata puede llegar a producir artritis, úlceras cutáneas, o infección cerebral. La infección en los niños durante el parto puede producirles ceguera.
Tratamiento: antibióticos específicos.


Hepatitis B

De origen vírico. Se calcula que el 40% de los enfermos se han contagiado por vía sexual.
Forma de contagio: el virus se encuentra en el esperma, secreciones vaginales, sangre y algo en la saliva.
Síntomas: coloración amarillenta de la piel y mucosas, sensibilidad en el hígado y el bazo, artritis y erupciones cutáneas.
Efectos: el 90% de los afectados se recupera sin secuelas, pero el 10% restante desarrollan una enfermedad hepática crónica y un 1% muere.
Tratamiento: no tiene. Puede vacunarse para evitar la enfermedad.


Herpes
El virus del herpes es bastante común y doloroso. En los últimos años ha aumentado un 70% los casos de esta enfermedad. Forma de contagio: por contacto sexual, aunque no es de contagio fácil.
Síntomas: comezón y picor en la zona afectada. Después surge una erupción ulcerosa e inflamada que cicatriza a las tres o cuatro semanas. Puede reaparecer causando más erupciones pero de menor intensidad que las primeras.
Efectos: dolores intensos en la zona afectada. Puede auto infectarse en los ojos, dedos y otras partes del cuerpo.
Tratamiento: No se cura, debe esperarse a que finalice el proceso, pero existen medicamentos que reducen su intensidad y disminuyen el número de reapariciones.


Hongos

Una de las infecciones vaginales más corrientes es la producida por hongos. Se reproducen por esporas y se difunden ampliamente. Cuando las defensas naturales de la vagina se alteran, por toma de antibióticos o alguna otra causa, los hongos se reproducen muy fácilmente y se extienden de forma rápida por las paredes de la vagina y la vulva dando entonces lugar a una infección.
Forma de contagio: por contacto sexual
Síntomas: picor intenso y escozor en la parte externa e interna de los genitales. El flujo vaginal presenta grumos como la leche cortada y un aspecto muy blanco.
Efectos: no suele tener.
Tratamiento: se cura fácilmente, con comprimidos que se introducen en la vagina durante 5 o 6 días. Es conveniente tratar a la pareja con una pomada específica.


Ladillas
Las ladillas son unos insectos parásitos que se asientan en el vello púbico y succionan la sangre de la persona que las tiene. Pueden verse a simple vista, de unos 3 mm, son casi redondas, planas y de color amarillento, parecidas a los piojos. Millones de personas en el mundo cogen una de sus variedades cada año.
Forma de contagio: por compartir una toalla, prendas íntimas, el váter, por contacto de la piel y a través de las relaciones sexuales.
Síntomas: aparecen en cinco días después del contagio. Empieza por un molesto picor en la zona púbica y pequeñas marcas azuladas en la piel provocadas por las picaduras de los parásitos.
Efectos: no suelen tener efectos graves, más que el picor muy molesto.
Tratamiento: limpieza diaria con jabones especiales medicados que se aplican sobre el área afectada. Conviene limpiar con desinfectantes los colchones y la ropa que haya estado en contacto con los parásitos.


SIDA

Enfermedad provocada por el virus VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) que debilita y elimina las defensas del organismo. Cuando las defensas se encuentran muy bajas, aparecen una serie de enfermedades e infecciones que normalmente no atacan a una persona sana y se extienden con facilidad en el organismo.
Forma de contagio: al compartir jeringuillas, por transfusiones de sangre infectadas y por contacto sexual en el que haya intercambio de fluidos corporales (incluyendo sexo oral y anal). No se coge de forma casual, por dar la mano, por picadura de insecto, en el váter, las piscinas, saunas, etc, por lo que no existe peligro de contagio por tener contacto con personas contagiadas o por compartir sus utensilios.
Síntomas: puede no haberlos durante años. Finalmente aparecen infecciones crónicas y agudas con el deterioro paulatino del sistema inmunitario.
Efectos: la muerte.
Tratamiento: no existe un tratamiento o vacuna eficaz, aunque empiezan a obtenerse resultados esperanzadores con combinaciones de fármacos como AZT, DDI, DDC.


Sífilis

Es una de las enfermedades más antiguas de origen bacteriano. Antes de los antibióticos fue una autentica plaga social, muy difundida y con graves efectos.
Forma de contagio: por contacto directo con una erupción inflamada.
Síntomas: tiene tres fases, la primera entre los 10 y 90 días después del contagio aparece una pequeña y rojiza llaga en la zona ano-genital. En la segunda etapa aparece un sarpullido en la llaga, incluye fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y de la garganta, caída del cabello y pérdida de peso. En la tercera, años después de contraer la enfermedad, puede provocar parálisis, ceguera, problemas cardiacos e incluso la muerte.
Efectos: la bacteria puede lesionar órganos vitales como el corazón, ojos, cerebro, huesos, etc.
Tratamiento: con inyecciones de penicilina, pero hay que hacerlo lo más pronto posible ya que puede evolucionar afectando órganos vitales.


Tricomonas

Provocada por un parásito, la tricomonas es una de las ETS más extendidas.
Forma de contagio: por transmisión sexual, intercambio de ropa interior o toallas.
Síntomas: en la mujer los síntomas son abundante flujo vaginal amarillo verdoso o gris, y luego dolor abdominal, malestar durante el coito y dolor al orinar. En los hombres, las molestias son casi nulas, como mucho pueden sentir picor.
Efectos: si no se trata puede dar lugar a inflamación en la vesícula o uretra.
Tratamiento: conviene tratar a la pareja, pues si uno las presenta lo más probable es que el otro también esté contagiado. Se realiza mediante medicamentos por vía oral y vaginal bajo estricto control medico.



Verrugas genitales (Condilomas)

Se trata de la enfermedad de transmisión sexual más común entre los hombres. Al ser pequeñas e indoloras muchos hombres contagiados ignoran de su existencia.
Forma de contagio: muy contagiosas por vía sexual, al compartir toallas y a veces por el tacto.
Síntomas: no causan ningún síntoma. Se detectan visualmente.
Efectos: en el caso de la mujer pueden dar paso a un cáncer de cérvix. En el caso del hombre pueden indicar la existencia de otra ETS o incluso de un tumor maligno.
Tratamiento: por crioterapia (el médico congela la verruga con nitrógeno líquido y luego la extirpa), láser, cirugía o aplicación de sustancias que lo eliminen.