Desarrollo de las células germinales femeninas: es un proceso muy prolongado, que arranca de la fase fetal, y que concluye en la adulta. 

  1. Células primordiales germinales: se originan en la cresta germinal. Al recibir ciertas señales de las células del plexo dorsal de la cresta germinal, las células germinales primordiales entran en meiois, y pasan de diploides a haploides. Se detienen en diplotene hasta la fase adulta (hasta 50 años). En el ovario fetal los ovocitos primarios están rodeados y nutridos por una capa de células foliculares. Antes de la pubertad hay muerte programada de ovocitos, y desde la pubertad, algunos de estos ovocitos seguirán su desarrollo.
  1. Fase de crecimiento: No hay cambios en el ciclo celular, pero existe una gran actividad transcripcional, con aumento de 200 veces del tamaño del ovocito. Parte del ARN queda “silente”, acomplejado con proteínas. Estos dos tipos de macromoléculas serán las esenciales para asegurar las primeras fases del zigoto y del embrión. Formación de la zona pelúcida (ZP), que separa al ovocito de las células foliculares.
  2. Fase de diferenciación: Durante las 48 horas previas a la fecundación las gonadotrofinas actúan sobre el folículo, cuyas células somáticas responden produciendo señales que reprograman al ovocito. Se usa el ARN almacenado en la fase previa

Las señales intrafoliculares iniciales para la maduración del ovocito provocan el paso desde G2 hasta M de la meioisis.

Reaparece el ARNm enmascarado, y se traduce. Movimientos de orgánulos citoplásmicos.

En la fecundación se unen los gametos femeninos (óvulo) y masculino (espermatozoide). Al entrar el espermatozoide, se activa el óvulo, que termina su diferenciación: final de la meiosis

Zigoto (célula huevo): finaliza la meiosis del óvulo, con eliminación del segundo cuerpo polar. Los procesos que ocurren durante las primeras horas son:

Se duplica el ADN de los genomas haploides de cada gameto

Singamia: aproximación de los pronúcleos de cada gameto, pero sin fusión nuclear.

Primera división mitótica: los cromosomas quedan engarzados en el huso mitótico, y las cromátidas hermanas se separan.

 

Cigoto humano con los dos pronúcleos, antes de su singamia (obsérvese la cubierta o zona pelúcida)

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

El embrión se va dividiendo, originando duplicación de las células (blastómeros):

2 células (a las 26 horas)

4 células (38 h)

8 células (46 h)

16 células (68 h)

 

Embrión humano en fase de 4 células

 

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

 

Embrión humano de 12 células

 

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

Embrión humano en fase de mórula (masa compacta de células de tamaño similar)

 

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

Mórula: fase de 12-16 blastómeros (3º-4º día). Aspecto de pelota compacta, antes de la entrada en el útero.

Blastocisto: hueco interior, con la masa celular interna (estructuras embrionarias) y capas externas (trofectodermo)

El embrión se convierte en blastocisto, por cavitación (obsérvese la cavidad, aún pequeña)

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

Blastocisto en expansión

 

 

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

Blastocisto expandido. Obsérvese la gran cavidad y la masa celular interna

 

 

 

© Instituto Dexeus, Barcelona

Implantación: comienza al final de la 1ª semana, y termina al final de la 2ª.

Fase embrionaria dura hasta la 8ª-9ª semana, cuando quedan establecidos los rudimentos de todos los órganos[1][5].

Gástrula (15º-18º día): tres capas germinales (ecto, meso y endodermo). La actuación de ciertos productos génicos (de tipo Noggin) provoca la inducción neural, que genera la placa neural (primordio de la cuerda espinal y del cerebro).

Durante el 2º mes de embarazo, tras adquirir el “diseño general” el desarrollo conduce a la diferenciación general del sistema. Organogénesis hasta el 3º mes.

 El resto del embarazo: sigue la diferenciación-maduración. Desarrollo fetal (3º mes hasta el nacimiento).

Aspectos relevantes para el trasplante de núcleos:

El trasplante de núcleos somáticos a óvulos enucleados tiene la intención de lograr lo que hacen de modo natural los dos pronúcleos del ovocito recién fertilizado.

Cuando entra el espermatozoide, éste se encuentra en fase Go, mientras que el ovocito está en la segunda metafase meiótica (MII). Luego se descondensa el núcleo del espermatozoide y se sincronizan ambos ciclos celulares, ingresando al mismo tiempo en la fase S (síntesis de ADN).

Fase de diferenciación: Durante las 48 horas previas a la fecundación las gonadotrofinas actúan sobre el folículo, cuyas células somáticas responden produciendo señales que reprograman al ovocito. Se usa el ARN almacenado en la fase previa

 En la activación del ovocito por el espermatozoide intervienen aumentos cíclicos de Ca++ intracelular.

Ello provoca el descenso de actividad de la MPF[2][6]-quinasa (por degradación de la ciclina B y fosforilación de cdc2).

Ello inhibe las moléculas bloqueadoras de la metafase II, lo que hace que el óvulo termine la mitosis.

Se desenmascaran más ARNm, que se traducen.

Al introducir un núcleo somático, tenemos que lograr sincronizarlo con la fase del ovocito y “remedar” los cambios fisiológicos arriba citados. Algunos de los protocolos artificiales estimulan la entrada de Ca al ovocito.

La electroestimulación provoca un aumento de Ca++ único, pero no las oleadas de Ca++.

Se mejora con pulsos de corriente o por ionomicina.

Pero aún necesitamos mejorar para simular las condiciones naturales.

Requisitos de ciclo celular:

Sincronización núcleo-citoplasma.

Periodo de reprogramación nuclear, para su adaptación al entorno citoplásmico.

Si se usan núcleos de células diferenciadas, deben “desdiferenciarse” para lograr la totipotencia. Ello solo puede conseguirse con el citoplasma meiótico en fase M. El grupo de Wilmut (1996) concluyó que el éxito aumenta con núcleos somáticos en fase G0 y citoplasmas en fase MII.

En el reciente trabajo sobre la clonación de ratones[3][7], las condiciones mejores fueron:

La activación se realiza dejando un cierto tiempo (6 horas) tras la inyección del núcleo donante en G0.

La activación se induce con estroncio y citocatalasina B (con supresión de citoquinesis). Aunque esto parece paradójico en relación con otros informes, la exposición prolongada de los núcleos entrantes a un ambiente rico en MPF causa una duradera condensación de cromosomas (en ausencia de síntesis de ADN), y puede facilitar los cambios nucleares que son esenciales para el desarrollo e implantación del blastocisto.

Puede que influya también el uso de una unidad de micropipeta de piezo-impacto, que permite que las manipulaciones del oocito y del embrión sean rápidas y eficaces, reduciendo así el trauma de otros métodos (electrofusión, Virus Sendai o PEG).

Pero incluso el “dogma” de la necesidad de usar células quiescentes como donantes parece que se tambalea: la reciente clonación de ratones usando células madre en fase G1 o en post-fase S (fases G2 y M) así lo indica.[4][8][5] Recientemente, el grupo de PPL-Roslin, ha logrado cinco cerdos clónicos mediante un nuevo procedimiento de doble transferencia nuclear, a partir de células no quiescentes (I.A. Polejaeva et al. [2000]: “Cloned pigs produced by nuclear transfer from adult somatic cells”, Nature 407: 86-90).

Por ahora, parece que no todas las células somáticas son susceptibles de poder usarse como donantes de núcleos para la clonación. Se desconoce si se trata de un problema biológico o meramente técnico. Si es biológico, habrá que investigar qué es lo que hace que algunas células sean reprogramables y otras no, y cuál es la naturaleza de la reprogramación (obviamente debe haber activación y represión de genes). ¿Tiene algo que ver en la tasa de fracasos algo relacionado con la impronta genética?