El reportaje televisivo: se basa en el testimonio directo de acciones espontáneas que explica con imágenes, palabras y sonidos, y desde una perspectiva actual, historias vividas por personas relacionándolas con su contexto, narran los acontecimientos vividos por las personas contadas por ellos mismos.

En cuanto a su estructura, el reportaje se presenta como algo confuso capaz de integrar cualquier posibilidad narrativa (se puede intercalar el lead de una noticia con una entrevista o declaraciones acotadas) en el que no caben valoraciones personales. La entrevista y la encuesta se utilizan como elementos auxiliares en lo que a explicación de hechos se refiere: no se trata de entrevistas íntegras, sino de fragmentos que interesen a la narración de lo que se trae a la pantalla.

Casi todas las cadenas de televisión utilizan la sucesión de actualidades de una semana para configurar un programa-resumen que se confecciona con reportajes hechos con fragmentos de lo que han sido noticias durante un tiempo.

En el caso de la televisión, se dice que algo es un reportaje cuando se trata de una información elaborada con datos que se salpican de declaraciones de una o varias personas.

Aquí se describe la personalidad, tanto objetiva como subjetivamente, es decir, con la mayor antidad de detalles y circunstancias que enmarcan su existencia. Un reportaje de semblanza de éxito dejará al lector con la sensación de conocer a fondo a la persona entrevistada: sus virtudes, defectos, habilidades, sentimientos, preferencias personales, su pasado, sus valores actuales y su visión y ambición hacia el futuro.

 

                                                         

 

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